miércoles 11 de noviembre de 2009

Un hombre que ama mi país

Me ha llegado un mail "terrorista". Es uno de esos mensajes sucios que intentan sabotear la campaña política con vistas al balotaje. Va pasando una serie de fotos de los presidentes latinoamericanos acompañados de sus respectivas primeras damas... Obviamente, todos vestidos de etiqueta. Se los va nombrando por el país que representan. Al final, aparece la pareja que identifica a Uruguay: el Pepe y Lucía, en su legendaria motoneta. Al natural, despeinados, sin "producir". Por supuesto, se insta al lector a reflexionar antes de votar.
He respondido a ese mail, con lo siguiente:
¿Qué miedo tienen, señoras y señores? ¿Elegimos presidente o modelo de campaña Calvin Klein?
Ahí está doña Cristina K, que sale en tapas de revistas y no repite un atuendo dos veces... un insulto para una gran parte del pueblo argentino que vive entre el barro, en la miseria más absoluta, presa de autoridades corruptas que no garantizan siquiera los derechos más básicos como el derecho a la vida (porque la justicia ha tenido que venir por mano propia); privado de agua potable, amenazado permanentemente por el dengue y las epidemias.
¿La ropa de marca es sinónimo de honradez y de probidad? ¿La etiqueta (en la doble acepción de la palabra) ofrece alguna garantía de solvencia moral a los ciudadanos?
¿Somos los uruguayos defensores de la cultura, la equidad, la justicia social, la educación?Entonces pensemos en la filosofía de la túnica blanca y la moña azul que ayudó a formar esta nación, más allá de la influencia social y del poder económico de unos pocos privilegiados. Y por favor, la próxima vez dejemos las hipocresías de lado...
Al Pepe le he escrito estos versos, como para resguardarlo un poco de tanto agravio...
A un hombre que ama mi país
Cielito, cielo que sí,
lo miro y más me convenzo.
Pa hacer la revolución
hay que tenerlos bien puestos.
Son ciegos los que no ven
-otros pasarán por tuertos-
que el hombre tiene una ley
que lo manda por derecho.
Y esa ley no es un papel
ni un código
ni un decreto.
Su ley morirá con él.
Su voz vivirá en el tiempo...

domingo 8 de noviembre de 2009

De medias naranjas

Alguien ha dicho, no sé a quién se le ha ocurrido lo de la media naranja. Otros, más adelantados, han acotado luego que te casas y entonces como por arte mismo de magia la media naranja pasa a ser medio limón... la vida es agria es amarga... Y como dijo Larralde: "cosas que pasan". Yo digo, modestamente, que con mis dos medias naranjas no logro dar en el clavo con la mitad que me falta. Porque esa mitad soy yo, la misma que viste y calza; la otra que hubiera sido si no me hubieran venido con tanta paparruchada del pudor, de la decencia, de "espérate a estar casada" de esa basura de viejas jóvenes frustradas... Y era tan lindo el amor, y la vida, era tan mala... Que me asomé a la ventana equivocada. A esperar que me lloviera del cielo, la tan mentada (¡"media naranja", carajo! ¡pervertíos, en qué pensabais?!) Y pues, me quedé esperando mientras la vida pasaba. Y así me fueron llegando las uvas mal maduradas; y así las fui disfrazando de naranjas mal pintadas. Y hoy que se pasó el verano y el fragor de mis batallas... ¡Pero qué cosa tan tonta! ¡Pero qué tipa tan naba! ¡Cuántas quisieran la dicha de estar entre estas dos aguas! ¡Dos manantiales que irrigan la bella Mesopotamia! Y yo, peor que la Flora de la leyenda olvidada, no encuentro mejor remedio que esto de estarme varada entre el gran Tigris y el Éufrates y -¡oh, sacrilegio a los dioses!- quejarme como quebrada...

lunes 12 de octubre de 2009

Gracias, QUEEN... por existir

Dedicado a los incorregibles de siempre... esos que amamos demasiado